miércoles, 4 de enero de 2017

Llorar para ver

 ¿Desde cuándo entrar al cine me da ganas de llorar? Tal vez suceda hace tiempo, y en realidad por esto mismo no lo sé, por mi ausencia de hace tiempo por allí.

Entrar por los largos pasillos que te redirigen a las salas entre alfombras bajo mis pies y lados. Y ver, carteles de entre tres metros más o menos, una cantidad de entre quince y veinte películas de las cuales ninguna pero ninguna sea argentina (si quiera latinoamericana), me hizo un nudo en la garganta y me puso vidrioso los ojos.

Sé lo que implica el circuito comercial y cómo funciona la industria cinematográfica, los grandes beneficios que le generan a las salas comerciales el colocar un film nacional u otro, siendo de origen estadounidense, británico o europeo los más. Pero no dar al menos un pequeño lugar a la industria local no hace más que aplacar la ya reducida producción. Incluso ahora se ofrecen promociones para todo el mes de enero los días martes y miércoles, ¿Por qué incentivar la masividad en películas que tienen ya cubierta, o lo hacen rápidamente, la cuota de pantalla? ¿No sería más beneficioso para todos que las producciones locales se encuentren a menor precio, acostumbrando el consumo de las mismas y, tal vez así también, aumentar su demanda? Logrando a su vez, un crecimiento en la industria, con mayor cantidad de producciones, una suba en la demanda laboral y una base mayor de la cual parte la cultura y el arte; con el tiempo la cantidad hace a la calidad.

El problema de todo recae en una situación: El circuito comercial está dado y no puede destruirse así como así, o por lo menos no de un día para el otro, entonces: ¿Qué hacemos con esto? ¿Se puede estar  dentro? ¿Y en contra?. 



jueves, 3 de noviembre de 2016

Creer

Crear es pensar lo mejor que se te ocurre,
para aborrecerlo mañana
y estar convencido ayer.
Es dudarlo todo
y convencerte de que no hay duda
que podrás cambiar
y como el cine es imagen en movimiento
poder moverte
moverla
y cambiarla.
Crear es ir y venir en un tiempo que existe
y que inventas
(a la vez).

Crear es enamorarte de él
a imagen y semejanza
que se te va de las manos,
que viaja más libre que uno
y que hace lo que quiere
que hace lo que no podes
y odias que lo haga con orgullo.
Es el personaje que nunca quisiste ser
pero es el que quisiste hacer.

Crear es amar lo que odias.
Y sentir miedo
Crear es mentir.
Crear es pensar que el miedo se va a ir
porque estás sola
y llena de personas que no están.
Pero que te persiguen
que pones en una escena
pero se mueven.
Se registra y vuela
se desvanece existiendo
y desaparece si existió.

Crear es volar entre cuatro paredes
es decir lo que sentis sin querer sentirlo.
Crear es estar aislado
del mundo,
de la vida
pero en el medio
del bullicio
de plena peatonal.

Crear es querer creer en que uno puede manipular
pero hay que dejarse llevar
para que las manos crean en lo que crean.




lunes, 18 de julio de 2016

Decir sin querer Decirlo

Colillas viejas en la maseta.

Un parlante sordo
Y un oído que escucha,
La hormiga que pasea

Una mirada esmerada
Que entre agujeros 
Encuentra una pared.
Áspera,
De puntos grises.

Una mano que resvala
Y una mejilla que palpita,
Esperando
Un respiro cercano
Que se aleja sin siquiera haberse acercado.

Una lágrima de humo
Que rasguña el pantalón
Una pierna y un tobillo que
A la espera
Encuentran una gota y un soplo desértico.

Esperar sin querer hacerlo.
Decir sin querer decirlo.

Ochenta y dos palabras que no quise hablar,
Que no quise escuchar
Ni escribir

Pensar.



miércoles, 13 de abril de 2016

Conociéndonos

http://la100.cienradios.com/la-sorprendente-historia-de-la-maestra-que-aprobo-a-su-alumna-porque-no-sabia-nada/

Cosas como éstas son las que uno se olvida cuando automatiza su trabajo, cuando piensa de manera egoísta y no puede descentrarse para ver que el universo es mucho más de lo que uno conoce e imagina, y porque uno no lo sepa no significa nada, en serio, Nada, porque ¡hay tanto por conocer! Esto ayuda a repensar la educación y la manera de enseñar, y que un docente sigue aprendiendo, y que un estudiante no es alumno. (Porque alumno por definición literal significa: Sin luz.)  El estudiante va a un aula a aprender y a compartir con el otro, y no existe otra manera, por lo tanto, que construir el conocimiento. El saber no es algo previo e innato, por lo contrario, en el aula el conocimiento somos todos, con nuestras experiencias, vivencias, costumbres e incluso culturas diferentes, y en ese compartir y fusionar es donde aparece un y los Conocimientos.

martes, 17 de noviembre de 2015

Un actor

  No entiendo a los actores que se hacen stencil, que se convierten en un medio, Entiendo que quieren hacer arte, Pero ¿Arte ajeno?
  

   Entiendo al actor como rol, como un lienzo que debe ser pintado, una pantalla que en la que debe ser proyectada o una cámara que debe ser manipulada. El actor siente lo que está escrito, y expresa lo que le indican que exprese. No entiendo al actor que quiere ser actor. Entiendo al público que quiera verlos y también entiendo a los directores que quieren o intentan direccionarlos (valga la redundancia), pero un actor ¿Para qué quiere ser actor? Expresando sensaciones ajenas y siendo una herramienta  que se suma a otras. Es un elemento editable que puede bien  confundirse al cuerpo de un body-panting.
  
   Aprender a dirigir un actor es como aprender a usar una computadora, una cámara, una pandereta o un lápiz. Se debe experimentar y probar. Son herramientas para dar forma a una obra. Son parte de un todo. Son un cuerpo que se agrupa con tecnologías, herramientas creativas y expresivas.

  Yo soy una actor, actúo unas palabras que escribo, y sólo represento lo que mi cuerpo siente.